Huevos ecológicos vs industriales

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Huevos ecológicos vs industriales
Medios tendenciosos

El primer dígito del código impreso en la cáscara indica el tipo de producción, pero, según un artículo publicado en ABC, “los expertos insisten en que esto no influye en su valor nutricional”. Hay que tener mucha cara dura para publicar tal tipo de aseveraciones. ¿Quién está detrás de tal barbaridad? La gran industria alimentaria no sabe ya quéhacer para confundir a la población. Y haya quien le gusta ser engañado. El huevo es un alimento muy completo. Cuando es ecológico, claro. Cuando procede de la ganadería industrial, no, seamos concisos, le duela a quien le duela. Y además puede contener productos químicos nocivos. En el supermercado podemos encontrar cuatro tipos de huevos que se clasifican según el sistema de cría. Es obligatorio que esta información aparezca en la etiqueta del estuche con un texto, pero, además, podemos confirmarla en el código que aparece impreso en el huevo. Sólo cuando aparece el dígito 0 se trata de un huevo ecológico. La gallina ecológica vive libre en el corral y sólo come pienso orgánico, además de lo que encuentra.

El cithe_ecologist_huevos_ecologicos_puntdesabortado artículo nos dice: «Esta normativa ecológica prohíbe el empleo de cualquier sustancia química y de origen artificial y los anímales deben encontrarse libres, en campos en los que no se hayan utilizado abonos químicos ni plaguicidas». Son palabras de la doctora María Dolores Selgas, directora del departamento de Nutrición, Bromatología y Tecnología de los Alimentos de la Universidad Complutense de Madrid. En el mismo texto, María de Mar Fernández, directora del Instituto de Estudios del Huevo, afirma que las gallinas orgánicas «pueden picotear alguna hierba o bichito, pero, en todos los casos, el pienso es la base de su alimentación. Cualquier alimento que se dé a un animal tiene que estar perfectamente controlado». Y lo dice para señalar que los alimentos ecológicos y los convencionales son iguales en todos los aspectos. El doctor Alfonso Carrascosa, científico del CSIC y supuesto pseudoexperto en seguridad alimentaria, se muestra rotundo: «No está demostrado científicamente que los huevos ecológicos sean mejores ni desde el punto de vista nutricional, ni organoléptico, ni siquiera para el medio ambiente». El experto asegura que los estudios que se han’ llevado a cabo para comparar aspectos nutricionales y sensoriales de huevos de distinta procedencia han dado como resultado que «no hay diferencias significativas entre ellos». O una de dos: o el señor Carrascosa vive a sueldo de la gran empresa alimentaria o los estudios por él citados han sido llevados a cabo entre personas sin ningún tipo de sentido gustativo. Por si nos cabía alguna duda de para quién trabaja Carrascosa, la siguiente afirmación es significativa: «La gente puede estar tranquila porque los huevos de gallinas en jaula nutren igual de bien que los camperos o ecológicos». Y sigue: «No hay ni un solo estudio científico riguroso, objetivo y no inducido que diga que tienen más sabor ». Y la doctora Selgas añade que tampoco podemos decir que unos sean más sanos que otros: «Sano es todo aquel producto que contenga los nutrientes que se necesitan y que sea seguro desde el punto de vista microbiológico y sensorial. Por tanto, todos los huevos son sanos, excepto aquellos que pueden provenir de gallinas enfermas, en cuyo caso no salen a la venta nunca». Señores consumidores, no se preocupen. Pueden seguir consumiendo huevos de gallinas que viven en jaulas, estresadas, picándose las unas a las otras, sin apenas ver la luz del sol, sobre sus propias heces, comiendo piensos procedentes de la agricultura transgénica, Recibiendo tratamientos farmacológicos y antiparasitarios a tutiplén… No pasa nada. Esos huevos son iguales que los de las gallinas que viven libres, felices, sin tratamientos, sin atacarse, sin estrés, comiendo gloria, etc.,

El discurso de estos supuestos técnicos alimentarios se parece cada vez más al de nuestros políticos. Es un discurso alejado de la realidad y sometido a los intereses económicos y estratégicos de poderes cada vez más ocultos. Ah, señores Carrascosa y Selgas, lean los estudios de Dolores Raigón, también científica, quizás empiecen a cambiar de opinión, aunque lo dudo. Muchos científicos son como los tertulianos de algunas cadenas: dicen lo que les escriben los políticos de tumo. Qué asco…

 

 Esteban Zarauz es colaborador de la revista The Ecologist en temas de alimentación

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